9 de marzo de 2008

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LA MUJER EN EL PLATÓ de televisión se puso de pie y dijo gritando: «¡trabajo de sol a sol, cobro lo justo para pagar el alquiler, así que he decidido darme un capricho y operar!» Y entonces el público aplaudió con fuerza mientras modelos tirolesas sonreían, gesticulaban a la cámara y enseñaban sus pechos enormes rebotando. El resto del público tarareaba en sus asientos una canción que se sabía de memoria, daba palmas y saltitos cortos, y gritaba al mismo tiempo: «¡operar!, ¡operar!, ¡hay que operar!».

Un redoble de tambores daba paso luego a la publicidad.