14 de junio de 2009

HAY TIEMPO PARA RICHARD FORD

"Pero ¿lo mejor? Es inútil buscarlo. Lo mejor es un concepto sin referencia una vez que te has casado y lo has echado a perder, puede que incluso desde que has tomado tu primer helado de plátano a los cinco años y descubres, una vez que lo has acabado, que podrías tomar otro. En otras palabras, conviene olvidar lo mejor. Lo mejor se ha terminado."


Richard Ford

17 de mayo de 2009

16

Esta tarde, después del paseo, mire por la ventana y en vez de un patio había una tabla de planchar. Metí la mano en el petate y noté que estaba lleno de ojos pequeños que parpadeaban. Luego abrí la caja metálica que guardo debajo del camastro, y en vez de cartas y dibujos había varios teléfonos móviles que me llamaban a la vez, con estupidas musiquillas.
Por la noche, al quitarme los zapatos, me di cuenta de que en vez de pies tengo pezuñas de cerdo.
Me recosté despacio, sin insultar al padre de nadie. "Buenas noches", dije mirando al cielo de la celda, que lógicamente no contestó.
Aunque la almohada sí, la almohada dió un respingo que sin duda era un puntapié lleno de mala leche.

27 de marzo de 2009

15

Oigo ruidos en la noche, voces: «¡Fiesta del cuento!, ¡fiesta del cuento!» se escucha junto a un alboroto de risas y gente que es como el murmullo de un río, pero inconstante. Mientras, en mi celda, un gato nuevo trata de engullir a otro más pequeño que saca la cabeza y una pata a través de la boca del primero. Un colibrí liba una enorme hortensia, y un pequeño vencejo azul juega con un gusano en el pico, antes de decidir tragárselo y salir volando. «¡Fiesta del cuento!, ¡fiesta del cuento!» se escucha sin cesar, junto a gritos que afean la música -algo siniestra y repetida- que toca un banda de jazz compuesta por interpretes enanos. Hoy no podré dormir, con todas esas cosas juntas aqui arriba y los ruidos y los gritos de ahí abajo.

Salen de la fiesta lentamente, unos se abrazan al pisar la calle, otros gritan cuando ven el cielo, o alzan los brazos y se desperezan; otros andan dando tumbos por la calle, como si hubieran bebido demasiado.

-¡Fiesta derretida del cuento! -grita una niña que mira desde abajo fijamente hacia la cárcel.

Desde la piltra, hay un fulgor extraño que entra por el ventanuco de mi celda, y es un fulgor que cambia todo el rato, por momentos fluorescente y por momentos opalino, que crea criaturas inquietantes en lo oscuro. ¡Sí, sí, «fiesta del cuento, fiesta del cuento»: pero aunque me levante muchas veces y me acerque a la ventana de la celda, no logro comprender porqué, porqué!

20 de marzo de 2009

HAY TIEMPO PARA MICHEL CARROUGES

"El problema, en fin, no es otro que la forma de utilizar estos explosivos mentales. Igual que los cohetes se pueden emplear para los fuegos de artificio, para la guerra, o para la propulsión de ingenios fantásticos más allá de la atmósfera terrestre; así también los cohetes del surrealismo pueden servir para entretenimiento de unos cuantos esnobs, para una subversión devastadora, o para abrir vías de acceso hacia los universos inexplorados."



Michel Carrouges

15 de marzo de 2009

HAY TIEMPO PARA DON QUIJOTE

"Era la noche, como se ha dicho, obscura, y ellos acertaron a entrar entre unos árboles altos, cuyas hojas movidas del blando viento hacían un temeroso y manso ruido; de manera que la soledad, el sitio, la obscuridad, el ruido del agua, con el susurro de las hojas, todo causaba horror y espanto, y más cuando vieron que ni los golpes cesaban, ni el viento dormía, ni la mañana llegaba, añadiéndose a todo esto el ignorar el lugar en que se hallaban."

Cervantes

23 de febrero de 2009

HAY TIEMPO PARA HENRI MICHAUX

"Alas sin cabezas, sin pájaros, alas despojadas de todo cuerpo vuelan hacia un cileo solar, aún resplandeciente, pero que se empeña mucho en el resplandor, abriendose camino en el empireo como un obús de futura felicidad.
Silencio. Despegues.
Aquello que estos meidosems tanto deseaban, al fin lo han logrado. Ahí van"

Henri Michaux

6 de febrero de 2009

14 FIGURAS HUMANAS




A lo lejos, en el campo, la silueta negra de un buitre se confunde con la de un hombre. Es un hombre de cabeza muy pequeña, y hombros estrechos, que se mueve torpemente hacia los lados. Junto a él, otras siluetas iguales se reúnen; permanecen casi inmóviles, o se balancean lentamente y avanzan con torpeza.

Solo la Roca Madre observa el ritual. Mira las aves humanas, reunirse en un corro sobre la llanura. Son como husos erguidos, agitándose sobre la landa. Es «el baile de los hombres-buitre», es la agitación oscura de las sombras.

A lo lejos, entre siluetas negras y perfiles angustiosos de rapaz, entre arbustos muertos y ramas de esqueleto; un hombre-buitre le tiende la mano a otro. Y entonces el baile termina: el trato se cierra.

Después, el hombre-buitre agarra un palo y lo blande sobre las nubes con rabia, mientras despliega la poderosa y oscura alada. Eleva su cuerpo en el aire, y en su ascenso, amenaza con el palo al horizonte. ¡Y hasta a la mismísima Roca Madre!

La Roca Madre parece sabérselo ya, haberlo visto muchas otras veces. Mira imperturbada a través de sus riscos, de los que nacen sus miles de ojos, ―que brotan desde el infierno, hasta más allá de las nubes violetas― y es así testigo silencioso y perenne ―de todo―: del baile de los hombres-buitre, del trato que cierran las garras, de sus amenazas seguidas de turbios despegues, y del paso desordenado de sus armadas sombras.

¡Oh!, Roca Madre que estás en los cielos, roca nuestra de pecho bruñido, vigilante de augurios de horror y de manchas que ruedan por tus extendidas faldas, que sobrevuelan cruzando tus indolentes tajos, llenos de pasto reseco, de tembloroso frío, que silba y se arrastra.

¡Oh, Roca Madre que miras al cielo…!

«Dánosle hoy, dánosle hoy»

13 de diciembre de 2008

HAY TIEMPO PARA GEORGES PEREC

"El enemigo era invisible. O, mejor dicho, estaba en ellos. Los había podrido, gangrenado, destrozado. Eran los que pagan el pato. Criaturas dóciles, fieles reflejos del mundo que se mofaba de ellos. Estaban hundidos hasta el cuello en una tarta de la que sólo obtendrían las migajas."

Georges Perec

5 de octubre de 2008

HAY TIEMPO PARA DAVID FOSTER WALLANCE

"Resulta doloroso pensar que los aspirantes a servidores del pueblo, entre los que uno está forzado a elegir, son todos unos embusteros cuya única preocupación son sus propios intereses. Están dispuestos a mentir de una forma tan atroz y con una cara tan seria que te das cuenta de que te consideran un idiota"





David Foster Wallance

6 de septiembre de 2008

13

VOY a la biblioteca de la cárcel. Pero hoy no quiero montar el pollo, hoy no pienso inmolarme frente a ninguna balda. Tampoco sacaré la picha y ni mearé tras el mostrador, mientras deletreo al funcionario —despacísimo, como si fuera subnormal— el titulo de algún libro. Hoy solo quiero pedir uno: ¡tan solo eso, pedirlo!

—Hola; quería pe…

—A ver, ¿qué libro querés hoy? —dice el funcionario ceñudo, sin dejarme acabar la frase, y lanzándome una mirada insidiosa, porque ya me conoce y me la tiene jurada— y no me pidás boludeces, que sabés de sobra que no hay; ni montés numeritos de los vuestros, si no querés acabar con un rasho de veinte mil voltios en pecho, como la última vez.

Apoyo los codos sobre el mostrador de metal que nos separa, y le digo quedamente:

— ¡Quiero —despacio, vocalizando cada palabra— “El-vizconde-Pajillero-de-los-Cojones-Blandos”; de Benjamín Péret!—, y me quedo fijo, mirándole a los ojos.
— ¡Eh... está bien, lo encargo, lo encargo! –contesta bajando la mirada hacia el ordenador, y buscando el timbre de seguridad bajo la mesa– pero ya sabés que este tipo de libro podría demoraros hasta doce años.

HAY TIEMPO PARA MADAME BOVARY, GUSTAVE FLAUBERT



"Creía que los parlamentos muy encendidos eran la envoltura de un afecto más bien mediocre y que había que quedarse con menos de la mitad. No sabía que la exuberancia del alma rebasa muchas veces las metáforas —aparentemente más huecas—, y que nadie puede expresar nunca en la exacta medida sus necesidades, conceptos o sinsabores, y que la palabra humana es como una música para hacer bailar a los osos, cuando lo que nos gustaría es conmover a las estrellas con su son."

Gustave Flaubert

21 de agosto de 2008

19 de agosto de 2008

12

AMO con todas mis fuerzas a un árbol. Junto a la impresora del aula de ordenadores hay un cartel que dice: «ahorra papel, eres responsable de los árboles que se talan». Me quedo parado un momento, porque me sorprende la grave acusación.
Doy imprimir veinte copias que no necesito y corto el cable de la impresora cuando todos me miran.
Luego, en el baño, ya más a solas; sentado en la taza pienso en la posibilidad de masturbarme y observo el inmenso rollo de papel higiénico, lleno de florecillas rosas.

15 de agosto de 2008

11

UN VIENTO arrastra miles de notas hechas con un xilófono de madera por el suelo. Mis muslos. La parte del cuerpo de la que soy más consciente -pero que no veo aún- están ahí, muertos sobre el banco, también de madera. Me extraño al abrir los ojos y ver el Verde y Negro de un seto que se extiende a mi lado, en paralelo a mis piernas -que ahora sí; ya veo-. Están estiradas sobre las tablas, y tienen el vello erizado (visto calzón). El soplo de aire que me ha devuelto a la cárcel, esta tarde, se aleja con hojas rastreras.
Me despierto de una siesta en el patio.
¿¡Y soy yo!?
Pero al despertar tengo un estribillo sonando en la cabeza, de forma repetitiva. Es este:

Y es
que
me
paso el día de juerga
toda la noche sin descansar,
zapateando y dando candela,
con la chavalas cerca del mar…
¿A dónde habré ido sin moverme del banco? ¡Es una canción que no oía desde hace décadas! Mientras me froto la cara, me pregunto qué habré podido soñar en este recinto carcelario para tener de repente un recuerdo así, de esta canción perdida, repitiéndose en mi cabeza.
Me incorporo. Antes de volver a mi celda imagino un yo otro en la playa, ¿hace treinta años? Verano. Vivo una especie de sueño de los setenta: una playa de la costa del sol, llevo un polo rojo ajustado y en este sueño, aunque soy rubicundo, mi melena es oscura, voy de juerga. ¿Zapateando y dando candela? Sí, a toda velocidad, en moto, por las curvas de una carretera estrecha que me lleva a la playa, ¡soy libre, y el viento me sujeta la cara! Ando hacia mi celda. Pero en mi sueño se escucha el petardeo de la Puch Minicrós Súper de depósito naranja, rebotando en los pasillos de árboles por los que atravieso.
Voy a toda prisa, con las chavalas cerca del mar…

7 de agosto de 2008

HAY TIEMPO PARA JOHN CHEEVER

"La literatura ha sido la salvación de los condenados; la literatura, la literatura ha inspirado y guiado a los amantes, vencido la desesperación, y tal vez en este caso pueda salvar al mundo".

John Cheever.

26 de julio de 2008

VIVIR DE LA PLUSVALIA

¡Oh!, vivir de la plusvalía…
¡Oh!, parecerse a Dios…
Obtener los frutos sin haber labrado tierra.
Tener mil hijos, sin haberlos concebido.
*
¡Oh, creedme, tened fe!
¡Postraros frente al Rey!...
¡Postraros frente a Dios, frente al Rey, y frente a mí!
¡Trabajad ahora, pero olvidad que el fruto nace del trabajo!
¡Porque el fruto es mío!
¡Callad y sed humildes! ¡ARRODILLAOS AHORA!
*
Hacedlo, y podréis vivir. Y puede que algún día… Puede que algún día —hijos míos—, puede que algún día os parezcáis a mí.
¡Amen!, ¡amen!

18 de julio de 2008

10

En la cárcel hay tiempo para leer. Lees mucho pero hablas poco, algunas veces te preguntas si conservas todavía la capacidad abandonada de emitir sonidos. Levantas un poco la cara y emites uno, al azar: “HEM, ¿ARI?, ¡ARE!, HEM” Sí. Verificas que conservas esa inútil facultad de parlotear (¿la usarás en el futuro?) y te despreocupas, bajas de nuevo la cabeza en un leve movimiento hacia su posición normal, hacia el libro; y sigues a lo que verdaderamente importa: “En búsca del tiempo perdido”.

(En los límites difusos que rodean el texto todo es diáfano, como el verde de una infinita mesa de villar que se extiende y se aleja.)
Aunque la vida aquí no está exenta de algunas cosas inesperadas. Hoy alguien ha dejado un poema entre las hojas del libro mientras yo recogía mi bandeja en el comedor. Habla de mi compañero de celda, Bartleby. Es su novia quien lo escribe:

“... Soy la novia de Bartleby.
Varada.
Siempre a punto de partir
y de escribir un verso con los dedos
en el vaho del espejo, en la puerta del lavabo
o en la hoja rasgada
que encontré en su bolsillo.

Siempre lo pospongo.
Me pregunto hasta cuándo...”
Pilar S.J.

Dejo a Proust, y me quedo pensado en mi compañero de celda, en su novia que aguarda… en la gente, y en sus cabezas. Pienso, en las bolas de billar, en el choque vilento del marfil que modifica sus trayectorias de forma irremediable y loca. Ahí fuera.

30 de junio de 2008

9

EL GRITO debió alcanzar los límites más extremos de la ciudad. Se escuchó un bramar de júbilo que invadía todas las calles como una especie de ciclón, de alarido, de éxtasis humano que lo recorrió todo: ¡OOOOOOOOL!, se oía por todas partes.
Fue entonces cuando asomado al ventanuco de mi celda vi a aquel tipo que saltaba al vacío con una bandera en la espalda. Vi luego otro, que desde el edificio de al lado, desnudo y con pintura de colores en la cara y en el pecho, volaba gritando eso mismo: "¡OOOOOOLl!" Asistí enseguida a un goteo humano que terminó con familias enteras desbordando por balcones y ventanas. Irremediablemente se arrojaban todos al vacío desde lo alto. Hombres, mujeres y niños alzaban sus puños al aire y gritaban aquello en su caida libre: ¡OOOOOL!, ¡OOOOOL!, ¡OOOOOOL!... en lo que interpreté como el paroxismo más amargo de la lluvia de felicidad.

28 de junio de 2008

PRUÉBESE UNA NARIZ




Oleo de Jabi Machado.

6 de junio de 2008

EL MUNDO HA PETADO

Estoy casi seguro de que el mundo ha petado hoy. Pronto nos llegrá la onda expansiva.